El conocimiento tácito es subjetivo, nace de la experiencia, es simultáneo y análogo. Todo este conocimiento se genera gracias a la intervención de experiencias, creencias, nuestros principios éticos y morales y principalmente como factor principal es nuestro punto de vista. Y es una de las cosas primordiales para el progreso nuestro.
Este tipo de conocimientos se desarrollan en el ámbito social porque siempre una persona esta pensando y a veces tiene que decir opiniones que son del momento y deben ahí desarrollar el conocimiento tácito.
Se lo puede ver en la educación, por lo que siempre a un alumno le piden una opinión de lo que pensó del tema de la clase, ahí el estudiante lo puede desarrollar su conocimiento, ahí se va a tomar en cuenta su razonamiento lo que diga será de mucha importancia para saber si esta desarrollando su inteligencia.
En las empresas y trabajos también funciona el conocimiento porque por eso las personas sobresalen y se hacen competitivas, gracias al conocimiento y manera de razonar y solucionar los problemas sus empleados, en esta funciona el conocimiento tácito y explicito.
El conocimiento tácito y explícito como pensamiento
Es importante observar que el enfoque que se ha expuesto para reconsiderar el pensamiento va acompañado de una explicación radicalmente diferente de la naturaleza de los seres humanos. El conocimiento se puede entender como la integración intencional de diferencias en todos coherentes porque se concibe al individuo como una unidad de significado. Como dice M. Merleau-Ponty en The Structure of Behavior, el acto de conocer consiste en tomar posesión de los acontecimientos y constituye una extensión de la capacidad humana de actuar con respecto al medio ambiente. El dualismo mente-cuerpo no tiene cabida en esta escuela filosófica holística.
En lugar de preguntar en que actividades participan los seres humanos, la pregunta fundamental ahora con respecto a la inteligencia es como se realiza una determinada actividad. Si el criterio para medir la inteligencia es el descubrimiento intencional de conexiones y la integración de disimilitudes, lo que verdaderamente importa es la calidad de las acciones y no el supuesto ámbito de desarrollo. La centralidad del cuestionamiento a pasado del reino del que al del como. Al aceptar estos conceptos como las normas para poner a prueba la conducta sobresaliente, tanto el jugador de tenis que sabe cuando y donde probar un determinado tiro sin poder explicar cómo lo hace y el matemático que sabe que los lados de un triángulo isósceles son iguales manifiestan inteligencia por igual. Ambos son dignos de ser considerados intelectuales. Normalmente ha habido y habrá diferencias en la calidad dentro de un determinado ámbito de la conducta humana, pero la calidad o grado de complejidad no queda intrínsecamente definido por la modalidad de conocimiento. No se puede decir que uno sea inferior al otro. Lo mismo se aplica a la creatividad y a la sofisticación del conocimiento. Nadie puede dudar que pintar un libro para colorear es menos impresionante que el cuadro de V. Van Gogh titulado ‘Noche estrellada’, o que un niño de tres años de edad que trata de pegarle a una pelota de golf con un cepillo es menos ‘capaz’ que T. Goods cuando juega en el torneo de maestros. Sin embargo, ninguno de esos ejemplos puede ser acusado de no mostrar acciones inteligentes.
En otras palabras, el pensamiento y el conocimiento como medidas de la inteligencia pueden ser motrizmente activo o sedentario, impresionantes o no, verbales o no verbales, pueden mostrar poca creatividad o mucha, pero ningún acto puede ser desacreditado por su carácter definitorio. El inglés deficiente es tan común y tan poco inteligente como el fútbol deficiente. El significado se encuentra cuando la inteligencia y el pensamiento contribuyen a la integración de diferencias mediante el aprovechamiento de los elementos subsidiarios; esto sucede cuando la imaginación de los seres humanos resulta impredecible, lo que permite ampliar las limitaciones naturales de tiempo y espacio y al mismo tiempo sentirse libre.
Ya que tenemos claro la clasificación del conocimiento podemos realizar una diferencia entre estos dos conceptos. El explícito puede ser fácilmente procesado por una computadora, transmitido electrónicamente o guardado en base de datos. Pero la naturaleza subjetiva e intuitiva del conocimiento tácito dificulta su procesamiento o transmisión de forma sistemática o lógica. Para que este conocimiento se transmita y disemine entre los integrantes de nuestro grupo de trabajo es necesario convertirlo en palabras o números que todos entiendan.